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Tuesday, June 28, 2022

INFORME ESPECIAL Aumenta violencia e inundan de armas a EEUU

En lo que va del año, se han registrado 202 tiroteos masivos

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STAMFORD.- Los fabricantes de armas de fuego de los Estados Unidos produjeron más de 139 millones de pistolas y rifles para el mercado comercial durante las últimas dos décadas, lo que se refleja en los recurrentes tiroteos y matanzas en ese país.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos resaltó que sólo en 2020, 11.3 millones de armas se produjeron para consumo doméstico, otros 71 millones fueron importadas en el mismo periodo, en comparación con sólo 7.5 millones exportadas.

Lo anterior es una evidencia que Estados Unidos está literalmente nadando en armas personales, que han provocado un aumento de la violencia armada, asesinatos y suicidios, según el informe presentado.

En lo que va de año, se han registrado 202 tiroteos masivos, en los que al menos cuatro o más personas han sido heridas o asesinadas, según la ONG Gun Violence Archive.

El informe se publicó tras un fin de semana donde quedó patente el impacto de las armas de fuego en la sociedad estadounidense.

En Búfalo, en el estado de Nueva York, un joven blanco de 18 años, motivado por el odio racista, asesinó a 10 afroamericanos con un rifle de asalto.

Además, hubo ataques en California, Milwaukee, Wisconsin y Texas.

El documento muestra que, si bien los estadounidenses se han convertido en los favoritos de los rifles de asalto semiautomáticos vistos en muchos tiroteos masivos, han comprado en masa las pistolas semiautomáticas de 9 milimetros, cada vez más baratas, fáciles de usar y precisas, que ahora usa la mayoría de las fuerzas policiales.

 

Violencia armada registra la mayor cifra de muertes en 25 años

De acuerdo con un reporte, la violencia armada en los Estados Unidos ha batido récords y se ha situado en sus niveles más altos de los últimos veinticinco años, según un informe publicado por los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) este martes.

Según este estudio, en 2020, el primer año de la pandemia, hubo 19 mil 350 homicidios con arma de fuego en Estados Unidos, un 35% más que en 2019 y el nivel más alto en el último cuarto de siglo, según los datos presentados esta semana por los CDC.

El informe de los CDC no incluye datos de 2021, aunque organizaciones como The Gun Violence Archive hablan de una cifra superior a la de 2020: 20 mil 600 muertes por arma de fuego el año pasado.

Las cifras son aún más elevadas en el caso de los suicidios.

Según los CDC, 24 mil personas se quitaron la vida con un arma de fuego en 2020. Una cifra que The Gun Violence Archive eleva a 24 mil 100 en el caso del año 2021.

Las heridas por arma de fuego están consideradas como “trágicamente, un grave problema de salud pública en Estados Unidos” según explicó Debra Houry, directora adjunta de los CDC, durante una reunión telefónica para presentar el informe.

Según explicó Houry, el 79 por ciento de los homicidios y el 53 por ciento de los suicidios en 2020 se produjeron con armas de fuego.

Por grupos raciales, el mayor índice de muertes por homicidios lo tienen los hombres afroamericanos, mientras que los nativos americanos son el grupo con mayor índice de suicidios.

En cualquier caso, el doctor Tom Simon, director asociado de los CDC y responsable de la División de Prevención de la Violencia, advirtió de que la pobreza está por encima de la raza como factor influyente en las muertes por armas de fuego en los Estados Unidos, ya sean homicidios o suicidios.

Aunque recordó también que son las minorías raciales las que viven en las zonas más pobres del país.

Simon explicó que el estudio no ahonda en las razones de los homicidios y suicidios por arma de fuego en 2020, aunque admitió que entre las “múltiples explicaciones” pueden estar el estrés y las alteraciones que trajo la pandemia, como el aislamiento social, los problemas económicos o la inestabilidad en los hogares.

La pandemia, dijo, pudo incrementar los efectos de otros factores como la precariedad económica, sobre todo entre las comunidades más pobres con minorías raciales.

Al ser tratado como un problema de salud pública, los CDC incluyen en su informe medidas y políticas preventivas para tratar de reducirla, como promover programas en los que trabajadores sociales comprometidos con las comunidades y en contacto directo con ellas ayuden a “cortocircuitar” esta violencia.

 

Senado sigue sin tomar acción contra la violencia armada

En abril de 2021, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, exigió al Senado que refuerce el control de las armas de fuego y que deje de “aceptar” un tipo de violencia que “se ha convertido en una pandemia”.

Un año después, tan solo un día después de la promulgación de un nuevo decreto de control de armas, un tiroteo masivo irrumpió el trajín del metro de Nueva York, dejando un caos enorme y decenas de heridos.

De acuerdo con los expertos, esta “sorpresiva” bofetada a la credibilidad de la Administración Biden no es más que la triste normalidad de una pandemia artificial tan propia como arraigada de los Estados Unidos.

Estados Unidos es, desde hace ya tiempo, el país con la mayor cantidad de armas de fuego del mundo.

De acuerdo con las cifras mencionadas en el libro “Tráfico de armas y violencia: De la red global al reto de seguridad local”, editado en 2021, en los Estados Unidos cada 14 minutos hay un muerto por armas de fuego y cada 25 horas, un tiroteo masivo.

Y desde siempre, las leyes y reglamentos de este país sobre el control de armas han sido bien laxos.

La cultura de armas de los Estados Unidos nació con la ratificación de la Segunda Enmienda de su Constitución, que protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas.

Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, la defensa de este derecho ha sido llevada al extremo y distorsionada de manera deliberada, mientras la cultura de armas ha devenido, según The New York Times, en una “cultura de matar”.

Y al final, el único derecho que se ha logrado defender es el de todos para disparar contra todos, haciendo que la violencia de armas se haya convertido en la causa número uno de las muertes por traumatismo en el país.

En los Estados Unidos no faltan esfuerzos por atajar la violencia de armas. Sin embargo, el control de armas se ha convertido en una patata caliente tan sensible que ningún político en su “sano juicio” quiere abordar verdaderamente.

Entretanto, la gran mayoría de las iniciativas y decretos termina en papel mojado en medio del tira y afloja entre diferentes cálculos electoralistas y económicos.

Por ejemplo, la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), acérrima organización opositora a la regulación de armas, es considerada como la fuerza lobbista más poderosa en el Capitolio.

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