|
Esopo el fabulista sirvió en un tiempo a un
tal Xanto. Este lo envió al mercado a comprar lo mejor. Esopo volvió trayendo solamente lengua.
“¿Esto es lo mejor?” Preguntó Xanto.
“Sin duda”, dijo Esopo. “La lengua es el órgano de la verdad, del elogio, y
permite a los hombres entenderse entre ellos”.
Pasados algunos días su patrón pidió a
Esopo que fuera al mercado y trajera lo peor que encontrará. Nuevamente el
sirviente compró sólo lengua. “¿Esto es lo peor?”. Preguntó Xanto extrañado y
Esopo le dijo: “Nadie puede dudarlo. La lengua es el canal de la mentira, el
chisme y las ofensas, el arma que usan los hombres para injuriarse”.
Leemos en
la Biblia: “Si alguno no cae hablando es un hombre perfecto, capaz de poner
freno a todo su cuerpo. La lengua es un miembro pequeño, pero sirve para
grandes cosas… De una misma boca
proceden la bendición y la maldición”. Santiago 3.
¡Corten… Corten!
La escritora francesa Madame de Stael tuvo
el siguiente diálogo con un vizconde, famoso
por su maledicencia:
- ¡Cuánto tiempo sin veros, señor Choiseul!
- Oh, señora he estado seriamente
enfermo.
- ¿De qué enfermedad, si puede saberse?
- Un envenenamiento, madame.
- ¡Ah, ya sé, seguramente os habéis mordido
la lengua!
El chisme y la calumnia son un grave
escollo en la convivencia. Te ennobleces si hablas bien de los ausentes. Tanto
mal causa el murmurador como el que lo escucha. Ambos generan violencia y
enemistad.
Cuando una filmación va mal el director
dice ¡Corten! Y se mejora la escena. Buen sistema para erradicar el chisme. Haz
tijeras con los dedos y di “Corten” cuando alguien quiera chismosear contigo o
con otros. “Una lengua desenfrenada es
la peor de las enfermedades del alma”.
(Tomado del libro “Oasis” de Gonzalo Gallo
Gonzáles)
|