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Santiago de Chile (EFE). — El peruano padre de un bebé que nació el pasado lunes en un baño del hospital San José, de Santiago, pidió a ese centro una indemnización por daños morales, informo el afectado y su abogado.
Cléver Flores Gutiérrez, acompañado del abogado
Eduardo Arévalo, presentó el pedido a través del Departamento de
Mediación de Salud del Consejo de Defensa del Estado (CDE).
Flores se acercó al organismo en busca de un acuerdo extrajudicial,
pero según dijeron ambos a los periodistas, no descartan interponer una
demanda judicial si no llegan a un convenio con el CDE.
Este procedimiento de mediación, a cargo del jurista Pablo Medel, tiene
una duración no superior a 120 días y permite a las partes llegar a un
acuerdo sin recurrir a instancias judiciales.
Flores dijo a los periodistas que, a su juicio, el incidente en la
noche del pasado lunes, en el que él tuvo que asistir a su esposa,
Bernardita Vega, para dar a luz en un baño insalubre, no se debió a
discriminación por su condición de peruanos, sino a que son pobres.
“En Chile ser pobre es una humillación, ya sea peruano o chileno, lo mismo da”, afirmó.
El monto de la indemnización será evaluado por la familia y su abogado cuando la madre sea dada de alta, señaló Arévalo.
“Qué cantidad de dinero podría remediar una humillación de esta
naturaleza (...) A estas personas se les ha tratado como animales y
esto no puede seguir sucediendo, ya sea porque sean pobres,
extranjeros, etc.”, añadió.
Vega llegó el lunes por la noche al Servicio de Urgencias del Hospital
San José, en el norte de la capital chilena, embarazada de su cuarto
hijo, pero tras dos horas de espera le dijeron que se fuera a casa,
pues presentaba una dilatación insuficiente.
Frente a la inminencia del parto, la mujer se dirigió al baño destinado
al público en el Servicio de Urgencias y allí dio a luz a su hijo, con
su marido como médico improvisado.
Algunas personas que también esperaban atención ayudaron a Flores para
que asistiera a su mujer, que fue socorrida cuando ya el bebé, un niño
que también se llamará Cléver, respiraba junto a Bernardita.
Ante esta situación, la ministra de Salud, Soledad Barría, se declaró
“triste y preocupada” por el episodio e informó que dio “las
instrucciones para una investigación sumaria (en el hospital), porque
esto no puede volver a ocurrir".
Bernardita Vega y su hijo siguen internados en el mismo hospital, en
buen estado de salud y se espera sean dados de alta mañana.
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