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Francisco Miraval Denver, 27 feb
(EFE)- Los inmigrantes latinos están transformando el panorama religioso de
EE.UU. ya que contribuyen a la vitalidad de denominaciones tradicionales como al
crecimiento de grupos religiosos no tradicionales, indicó un académico hispano.
"Los cambios demográficos, raciales y étnicos en Estados Unidos nos están
obligando a repensar cómo se hace ministerio
en esta nueva realidad", sostuvo el
doctor Gastón Espinosa, profesor de estudios religiosos en el Colegio Claremont
McKenna (California).
"La pregunta clave que hay que hacer es ésta: ¿Quién se beneficia con la
llegada de los nuevos inmigrantes?", comentó el experto anoche durante un
encuentro de dirigentes cristianos hispanos y no hispanos convocado por el
Seminario Teológico de Denver para fomentar el diálogo entre esos dos grupos de
clérigos.
Gran parte de ese beneficio lo recibe la Iglesia Católica, ya que casi la
mitad de los católicos menores de 30 años son hispanos, mientras que un 85 por
ciento de los mayores de 70 años son anglosajones, de acuerdo con los datos del
experto.
Además, los hispanos representan ahora casi la tercera parte del total de
católicos en el país.
Las distintas denominaciones protestantes o evangélicas también se
benefician, dado que cada año 600.000 nuevos inmigrantes hispanos se afilian con
esas denominaciones.
Por eso, ya suman ocho millones los evangélicos hispanos del país, o casi la
cuarta parte de la población latina total.
Sin embargo, los cambios demográficos que provocan diferencias sociales y
económicas, además del distanciamiento cultural entre padres e hijos hispanos, y
los matrimonios interraciales, están a la vez impulsando la llegada de hispanos
a grupos religiosos que no figuran (numéricamente) entre los más grandes del
país.
Desde ese punto de vista los grupos más favorecidos por las preferencias
religiosas de los inmigrantes latinos son los Testigos de Jehová, la Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (comúnmente conocida como mormones)
y, en menor medida pero aún significativo, el islamismo.
Espinosa enfatizó que él realiza sus propios estudios, encuestas y
entrevistas, pero sus observaciones coinciden con el reporte publicado esta
semana por el Pew Forum on Religion & Public Life, en el que se indica que
los hispanos ahora representan el 24 por ciento de los Testigos de Jehová, el 7
por ciento de los mormones y el 4 por ciento de los musulmanes.
Como comparación, los hispanos son sólo el 7 por ciento de las iglesias
evangélicas (o fundamentalistas) y el 3 por ciento de las iglesias protestantes
tradicionales (bautistas, metodistas, luteranos, presbiterianos y
anglicanos).
Pero, para Espinosa, un factor clave en el cambio religioso es el hecho que
un 96 por ciento de los latinos se identifica con el cristianismo (sea de la
expresión que fuese), frente a 76 por ciento de los blancos.
Como la edad promedio de los latinos en EE.UU. es de 27 años, contra 39 años
entre los no hispanos (según datos de la Oficina del Censo), eso significa que
la continuidad de los grupos cristianos del país depende de los hispanos, a
pesar de que no todos los grupos religiosos ven o aceptan esa nueva
realidad.
"Nos estamos transformando en una nación de mestizos y vivimos en una
realidad mezclada", comentó Espinosa. "Los latinos se están convirtiendo a
nuevas tradiciones religiosas y ese tiene importantes implicaciones
políticas".
En un año electoral, esas implicaciones políticas podrían ser un elemento
clave en los resultados de los comicios.
Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de 2000, la mayoría de los
hispanos cristianos votó por los demócratas. Pero en 2004, mientras los hispanos
católicos mantuvieron su voto a favor de los demócratas, los hispanos
evangélicos favorecieron a los republicanos.
"Nos gustaría separar la religión de la política pero no podemos.
Simplemente ésa es la realidad en que vivimos", aseveró.
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