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(EFE)- Un grupo de inmigrantes hispanos ha solicitado a los legisladores de Carolina del Sur que reconsideren medidas contra los indocumentados porque, aseguran, su fuerza laboral ayuda a la economía estatal.
En las afueras del capitolio de Columbia, capital del estado, un grupo de hispanos hizo un llamado a los senadores para que "examinen" la versión del proyecto de ley
aprobado la semana pasada, que permite a los policías investigar el
estado migratorio de arrestados. "La aprobación de esta ley
perjudicaría a la economía del estado que depende en gran parte de la
mano de obra barata y las largas horas de trabajo de los
indocumentados", dijo a Efe Diana Salazar, presidenta de la Asociación
Latina de Charleston, quien organizó el viaje a Columbia. Según
Salazar, hasta ahora "nadie ha tenido los pantalones" para dar la cara
por los indocumentados, y decirle a los legisladores que "este es un
asunto federal y que la economía podría colapsar sin la ayuda de los
inmigrantes indocumentados".
La versión del Senado, que deberá conciliarse con la de la
Cámara de Representantes a través de un comité, exige a las empresas
revisar la situación migratoria de los empleados y convierte en delito
mayor transportar o dar refugio a ilegales.Los legisladores argumentan
que deben aprobar una ley para hacer la vida más difícil a los ilegales
y así evitar que continúen llegando al estado.De acuerdo con el
economista Doug Woodward, de la Universidad de Carolina del Sur, será
la "debilidad de la economía" y no las medidas de la Asamblea General
el factor que "obligaría" a los inmigrantes a abandonar el estado.
"La mayoría de los hispanos trabajan en la construcción y en este
momento esta industria está pasando por un crisis. Los inmigrantes se
van a donde consiguen trabajo", resaltó el experto.
Aunque Iván Segura, presidente del Consejo de Liderazgo Hispano, no
puede afirmar que los legisladores no han tomando en cuenta las
consecuencias de la falta de mano de obra barata, está seguro que han
"descartado" la contribución económica de esta comunidad.
"Todo es un movimiento político para enviar un mensaje a la comunidad
en general de que están haciendo algo para evitar que más
indocumentados vengan", enfatizó Segura.
Por su parte Bobby Harrell, presidente de la Cámara de Representantes,
argumentó que una ley severa contra los indocumentados ayudaría a bajar
el índice de desempleo en Carolina del Sur.
"Si los trabajos que ahora hacen los inmigrantes indocumentados se les
dejara a los nativos, el porcentaje de desempleo sería mucho menor",
enfatizó Harrell.
Sin embargo, un estudio del Departamento de Estudios Latinos de la
Universidad de Carolina del Norte para la Comisión de Asuntos
Minoritarios concluyó que los inmigrantes hispanos no quitan los
trabajos a los nativos del estado.
El informe, dado a conocer en agosto del año pasado, señala que los
inmigrantes hispanos tienen "diferentes habilidades y preferencia de
trabajo que el resto de población del estado".
"Podemos concluir que la economía del estado puede absorber la nueva
fuerza laboral que llega de Latinoamérica y al mismo tiempo ofrecer
oportunidades de desarrollo para los nativos", cita el estudio.
La Oficina del Censo calcula que en Carolina del Sur viven alrededor de
130.000 hispanos, pero organizaciones latinas creen que la cifra puede
llegar a 220.000, en su mayoría mexicanos.
Las autoridades estatales estiman que el número de indocumentados
asciende a 200.000, más del 4 por ciento de la población total.
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