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Diseños para las damas elegantes |
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Destacan Ferragamo y Blumarine en las pasarelas de Milán
ROMA (EFE).— Salvatore Ferragamo sigue apostando para la temporada otoño-invierno 2008-2009 por la línea clásica para una mujer elegante. Y Moschino propone un estilo exagerado y rebelde, según se vio ayer en desfiles de la Semana de la Moda de Milán.
La línea seria y tradicional de Ferragama mostró a una mujer
que luce traje de corte masculino, pantalón maxi con vuelo, el blanco
para el día y el negro para la noche. Sus vestidos de coctel, con
estolas a juego, se alejaron de la sobriedad del negro con colores como
el verde esmeralda y escotes pronunciados en la espalda.
Frente
a esa colección, la de Moschino —que es para una mujer generalmente
exagerada—, en esta ocasión aportó un toque de rebeldía, en el que los
vestidos militares estaban adornados con motivos como ciempiés y
tortugas de trapo en vivos colores.
Otras opciones —más
formales, pero no menos exageradas— fueron los vestidos rectos hasta
por encima de la rodilla y con remates de piel o con volantes
combinados con chaquetas toreras en tonos pastel y aplicaciones en
mangas y hombros en el mismo tono.
Un paso más allá lo dio el
estilo salvaje y futurista a lo “Mad Max” de Etro, que utilizó flecos
como gruesas espinas en buena parte de su colección, ya fuese en
tocados para la cabeza, en las mangas abullonadas de sus vestidos o en
collares espectaculares.
Elegante, femenina y romántica,
Blumarine crea una colección que, bajo la música del blues, nos
transporta a las películas policíacas de la década de 1950. Con mujeres
etéreas, misteriosas, enfundadas en trajes grises o tapados negros con
cuellos y puños bordados en azabaches, pieles suntuosas como la
chinquilla en grises platedos, vestidos de seda en estampados florales
en fucsia y rojo; o un maravilloso verde esmeralda con escotes en “V”
profundos y joyas al tono, y estampados de leopardo hacen de esta mujer
alguien con misterio, seducción y elegancia.
Sus accesorios
originales son carteras diminutas, grandes bolsos de mano en piel de
chinchilla y cuero con manijas anudadas, diademas bordadas en compossé
con vestidos y trajes que van del negro misterio al rojo sangre, al
fucsia excéntrico, al verde esmeralda lujoso, al plata frío y
centelleante, al estampado más sensual de divas cautelosas y elegantes.
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