Trenton (EE.UU.), (EFE).- Nueva Jersey está a un paso de convertirse
en el primer estado de Estados Unidos en abolir la pena de muerte desde que ésta
se restituyó en 1976, después de que la Asamblea estatal aprobara el
correspondiente proyecto de Ley.
Los miembros de la Cámara Baja de Nueva Jersey aprobaron hoy por 44 votos a
favor y 36 en contra un texto que al
comienzo de la semana obtuvo el visto bueno
del Senado, también de mayoría demócrata.
Con el trámite de hoy, el proyecto de Ley, promovido por el asambleísta
puertorriqueño Wilfredo Caraballo, supera así todos los trámites parlamentarios
que se necesitan para que se incorpore a la legislación estatal.
El único paso que queda pendiente para eliminar una pena que no se aplica en
Nueva Jersey desde 1963 (cuando se electrocutó a Ralph J. Hudson, de Atlantic
City, por el asesinato de su esposa) es la firma por parte del gobernador Jon
Corzine, que ya anunció hoy que lo hará "en dos o tres días".
Antes de que comenzara la reunión de la Asamblea, el gobernador apuntó que la
firma "no puede ser mañana, pero sí será en dos o tres días", ya que "hay varios
aspectos en el proyecto que queremos estar seguros de que son examinados
completamente".
Abolir la pena capital es "un asunto de conciencia y de administración
responsable de la justicia", según Corzine, quien añadió que "el estado está
tomando un paso doloroso, pero necesario".
Además de Nueva Jersey, la pena de muerte se aplicaba hasta ahora en 38 de
los 50 estados, aunque en este momento está en virtual moratoria mientras el
Tribunal Supremo analiza un recurso presentado a favor de dos condenados a
muerte en Kentucky que cuestiona el uso de la inyección letal, por considerar
que viola la Constitución.
Según el Centro de Información estadounidense de la Pena de Muerte, desde que
se restableció la pena capital en EE.UU. en 1976 han sido ejecutadas en el país
1.099 personas, cerca de 400 de ellas en Texas, el estado donde a más convictos
se les ha aplicado ese castigo.
En Nueva Jersey, los principales beneficiados por la abolición serán, de
momento, los ocho reos que están en el corredor de la muerte, seguidos de los
dos hombres que en 2008 serán juzgados por el asesinato de un matrimonio y sus
dos hijas menores y para los que se piden las mismas penas.
Cuando Corzine estampe su firma en el proyecto, Nueva Jersey se convertirá en
el primero de los cincuenta estados de EE.UU. en abolir la pena de muerte desde
que el Tribunal Supremo del país la restaurara en 1976, cuatro años después de
haberla abolido.
Mantener un castigo que no se aplica en el estado tiene un coste para el
erario público de unos once millones de dólares al año, una cantidad que, según
el texto del proyecto, se destinará a ayudar a las familias de las víctimas de
reos.
"Estoy satisfecho con el resultado, en especial porque en unas tres semanas
dejaré la Asamblea estatal y siento que dejo mi puesto después de haber cumplido
con la tarea que se me encomendó", dijo Caraballo, en conferencia de prensa tras
la votación del pleno de la Asamblea en su última sesión del año.
Concluye así un año de proceso legislativo para impulsar una medida que, para
su promotor, "no es una cuestión política ni partidista, sino de
consciencia".
Para iniciar la tramitación parlamentaria, el poder legislativo de Nueva
Jersey siguió las recomendaciones de un comité creado en 2006, integrado por
trece miembros independientes, para estudiar todos los aspectos de la pena
capital.
Tras nueve audiencias públicas a las que acudieron setenta organizaciones e
individuos, entre éstos familiares de víctimas, policías, religiosos, defensores
y opositores del controvertido castigo, el grupo recomendó que fuera sustituida
por cadena perpetua sin derecho a libertad.
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