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Río de
Janeiro, (EFE)- El ministro de Deportes de Brasil, Orlando Silva, apoyó
la idea de construir un nuevo estadio en Salvador para la Copa del Mundo de
2014, tras el accidente ocurrido el domingo en el que fallecieron siete
personas.
Al mismo tiempo, el gobernador de Bahía, Jacques Wagner, no excluyó demoler
el estadio Fonte Nova, cuya acceso ha quedado prohibido tras hundirse el domingo
una grada durante un encuentro de tercera división entre el club Bahía y el Vila
Nova, al que asistían 60.000 espectadores.
Aunque en principio medio locales informaron que ocho personas habían
fallecido tras el accidente, las autoridades de la ciudad de Salvador
confirmaron hoy que fueron siete en total los muertos por esta tragedia y que la
cifra de heridos llegó a los cuarenta.
El ministro y el gobernador pudieron ver hoy "in situ" las condiciones en que
se encuentra el estadio y visitaron a las personas heridas que ingresaron en el
hospital.
Wagner explicó en declaraciones de prensa que se hará un estudio para saber
si la estructura del estadio, que fue construido en 1951, "está comprometida" y
del resultado del análisis dependerá su futuro, informan medios locales.
Silva, por su parte, señaló que el gobernador ha tomado "medidas para
determinar responsabilidades" y evitar "nuevos problemas".
"El Fonte Nova fue un templo importante" del fútbol brasileño, pero "temo que
éste haya sido su último acto", dijo el ministro para agregar que, para el 2014,
Salvador puede necesitar un estadio moderno.
"El Fonte Nova no tiene la menor condición de acoger competiciones de la
FIFA, ni el Campeonato Brasileño", comentó.
Salvador es una de las 18 ciudades candidatas para ser sede de los partidos
de la Copa del Mundo y tiene un proyecto para la construcción de un estadio con
capacidad para 44.000 espectadores, que tendría un coste de unos 360 millones de
reales (205 millones de dólares).
El ministro estimó hoy que un nuevo estadio tendría que ser construido con
recursos del sector privado, que también debería estar a cargo de su
administración.
El estadio de Fonte Nova, que es administrado por el gobierno de Bahía y fue
reformado hace 37 años, había tenido denuncias por sus precarias condiciones
antes del siniestro del domingo.
Según contaron testigos de la tragedia, unas 500 personas saltaban y bailaban
en la grada que se hundió, celebrando el empate que garantizaba anticipadamente
el regreso del Bahía a la segunda división en la campaña de 2008.
Un estudio presentado a comienzos de noviembre por el Sindicato de
Arquitectura e Ingeniería (Sinaenco) para evaluar las condiciones de Brasil para
ser sede de la Copa del Mundo de 2014 catalogaba a este estadio como el peor
entre 29 campos de juego brasileños.EFE ag/jb
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